Desde que en el año 2000 se acuñara por primera vez el término advergame, muchos han sido los desarrollos que han hecho uso de la unión de los juegos y la publicidad. Los ejemplos mas conocidos suelen hacer uso muy patente de la marca o el producto que quieren promocionar. Esto da bastante buen resultado en aquellos advergames destinados a jugarse en los stands de las ferias sectoriales. El consumidor se acerca al stand y participa de aquello que se le quiere ofrecer voluntariamente donde, en ausencia del juego, seguramente pasaría de largo.
Los resultados sueles ser dispares cuando el advergame se publica en internet, es verdad que hay casos notables que se convierten en virales y tienen mucho éxito pero la mayoría de veces el usuario juega unos pocos minutos y no repite jamás ni le cuenta a nadie lo que ha visto. ¿Que presupuesto estamos dispuestos a invertir en 5 minutos de atención? Está claro que no demasiado y si no es así, podemos plantearnos acceder a otros tipos de campaña por lo que al final, este tipo de juegos no tiene demasiada efectividad en el branding o en las ventas de un determinado producto. El concepto está bastante maduro para que las empresas se apunten “por estar ahí”, por no ser menos que otros. ¿Cual es el futuro del advergaming entonces?
Los advergames mostrados en los stands de las ferias sectoriales van a gozar de buena salud porque su función es atraer al público al stand. Eso se puede conseguir con buenas ideas y poco presupuesto. La cantidad de empresas que ofrecen este producto ha aumentado en los últimos años lo que demuestra que hay negocio. En cambio los ejemplos de advergaming en internet pasan sin pena ni gloria y su éxito se retroalimenta únicamente en los foros especializados en marketing. Suelen ser un complemento de la web comercial y tienen mucho de anuncio interactivo mas de que de juego.
Los advergames suelen estar diseñados directamente por el departamento de marketing de la empresa que suele buscar posteriormente un programador para que lo implemente. Es hora de que los especialistas en videojuegos tomen la palabra en el diseño de un advergame y hagan evolucionar estos al lugar que merecen. Los diseñadores de videojuegos son expertos en saber que es lo que se necesita para que un videojuego tenga éxito, saben que es lo que busca el público que se siente atraido por los videojuegos y sabe como mantenerlos pegados a la pantalla. Trabajando codo con codo con los expertos en márqueting podrían crear grandes casos de éxitos. El protagonista de un videojuego debe ser el videojuego y no el producto. Tomemos un ejemplo de un juego que no es un advergame pero que supuso el aumento de ventas de un producto, seguramente sin querer: Gran Turismo es un videojuego de los que se compran a 50 euros en la tienda, no de los que se cuelgan en internet. Este juego presentaba el Honda CR-X Del Sol, un coche que por cierto me encanta. La aparición de este automóvil en el juego supuso una buena subida de las ventas sin mensajes explícitos que indujesen a ello. El coche aparecía en el catálogo del juego y se podía observar y conducir. No estamos hablando de un superdeportivo, tenía entre 102 y 105 CV, según el motor, cuyo cubicaje máximo era de 1,6 litros. Fue un deportivo bonito y económico que apareció en el foro adecuado: un videojuego de aficionados al motor.
Crear un videojuego de la categoría de Gran Turismo para vender un coche está fuera de lugar, el coste de ese desarrollo es altísimo pero es un buen ejemplo de como presentar un producto o marca dentro de un videojuego. El videojuego engancha porque es divertido y el producto tiene un uso constante. La experiencia del jugador debe ser la protagonista sobre la marca o producto y lo demás vendrá solo. Menos anuncio y más juego.